Se me ha escapado, lo siento


 Pese a que a veces es una situación muy embarazosa, casi todos hemos tenido que utilizar esta frase alguna vez. El tema de esta semana quizás os sonroje a algunos u os haga reír a otros, pero creo que es un tema que es bastante interesante. Si todavía no sabéis de lo que voy a hablar creo que estáis en lo cierto, seguramente lo estaréis pensado, sí, voy a hablar del gas intestinal, flatulencia o comúnmente llamado pedo. Pese a lo mundano del tema el exceso de flatulencias puede resultar un problema para la gente y algunas de las enfermedades digestivas lo agravan aún más.






Pero comencemos por el principio, ¿de dónde sale el gas? Cada día producimos unos 25 litros de gas en nuestro cuerpo, pero solo excretamos entre 1 y 3 litros, el resto se reabsorbe o utiliza. El gas intestinal se forma en el tracto digestivo durante la deglución y también durante la fermentación de alimentos en el intestino grueso. Al comer, introducimos pequeñas cantidades de aire en el estómago, que muchas veces son expulsadas en forma de eructo. Cierta cantidad de este aire puede pasar al intestino delgado donde puede ser absorbido por el corriente sanguíneo, llevado hasta los pulmones y ser expulsado a través de la respiración. Solo un pequeño remanente de este aire llega hasta el intestino grueso, donde será expulsado posteriormente en forma de flatulencia. Entonces, por lo dicho hasta ahora si solo muy pequeñas cantidades de aire llegan hasta el intestino grueso, ¿por qué hay gente que libera tanta cantidad de gas por el ano? La respuesta es sencilla, la mayor parte del gas expulsado a través del ano proviene de la fermentación de los alimentos en el intestino grueso. Principalmente de algunos carbohidratos, pero hablaré más delante de esto.

Parece que ha quedado claro de dónde sale el gas, ahora estudiemos qué gases lo componen y cómo se forman. En la siguiente tabla podemos ver la distribución de los gases intestinales:


El aire que tragamos es fundamentalmente oxígeno y nitrógeno, por lo que serán estos dos gases los principales encontrados en el esófago y estómago, ya que en estas partes del sistema digestivo no se forma ningún gas adicional. La mayor parte del oxígeno es absorbido por el estómago o el duodeno (parte del intestino delgado conectada al estómago por el píloro) y algo similar ocurre con el nitrógeno. El dióxido de carbono es el siguiente gas que se forma, se produce por la digestión de los alimentos en el estómago. El estómago secreta ácido clorhídrico (HCl) para disminuir el pH y así desnaturalizar las proteínas de los alimentos para que puedan ser digeridas, a su vez activa el pepsinógeno para volverlo a pepsina, una enzima que digiere las proteínas a péptidos. El páncreas entra en acción secretando bicarbonato sódico (NaHCO3) en el duodeno, que impide que el ácido del estómago ataque las paredes del mismo así como a sus células. Es entonces cuando se produce una reacción entre el ácido y el bicarbonato formando el dióxido de carbono (CO2):





El siguiente grupo de gases que se forman lo hacen en el intestino grueso, concretamente en el colon. Es en esta parte del intestino grueso donde se produce la fermentación colónica. Esta fermentación surge motivo de la no absorción de diferentes sustratos en el intestino delgado, lo que generalmente se denomina fibra dietética y de la que ya hemos tratado en este blog. Son los carbohidratos no digeridos los responsables de la fermentación colónica. En el colon es donde se encuentra la mayor parte de la flora bacteriana del individuo, que se compone de unas 400 especies de bacterias diferentes. En una primera fase de la fermentación se produce gran cantidad de hidrógeno, la mayoría de este gas es utilizado como sustrato por otras bacterias, una parte del hidrógeno formado es absorbido por la corriente sanguínea y expulsado a través de la respiración y el resto es excretado mediante flatulencias.
Dentro de la flora bacteriana tenemos dos grupos bien diferenciados, por un lado tenemos las bacterias metanogénicas (BM), que son aquellas productoras de metano, y por otro lado las bacterias sulfato-reductoras (BSR), que reducen compuestos azufrados. Ambos tipos de bacteria compiten por el hidrógeno y a no ser que sea una dieta muy azufrada, las BM serán las que ganen la batalla a las BSR, por lo que se formará más gas metano (CH4) que sulfuro de hidrógeno (H2S). Cada individuo posee una flora bacteriana más rica en BM o en BSR, en general las mujeres son más ricas en BM que BSR, la dieta también puede jugar un papel importante.

Ya hemos visto un poco más en profundidad el tipo de gases que se forman en nuestro tracto intestinal, la pregunta que puede que os esté rondando la cabeza es el por qué del olor, ¿qué es lo que produce el mal olor? La respuesta es bastante fácil, son los productos azufrados los que general ese mal olor característico de algunas flatulencias. Son las BSR las que generan gases con olor, en concreto el sulfuro de hidrógeno (con olor característico a huevos podridos) y otros metabolitos de la fermentación como el metanotiol (CH4S) de olor característico a col podrida y el dimetilsulfuro ((CH3)2S) de olor característico desagradable incluso en cantidades muy bajas, es el típico olor que se produce durante la cocción de alimentos tales como el maíz, la col, remolacha y mariscos. Existen otros compuestos (no azufrados) que dotan a las flatulencias de sus olores desagradables, estos son el indol y el escatol. Estos compuestos provienen de la descomposición del aminoácido triptófano en el tracto digestivo. Es curioso que estos dos compuestos a muy baja concentración tengan un carácter floral y se encuentren en muchos perfumes y flores (jazmín, naranja), ya que a altas concentraciones resultan desagradables recordando al olor de las heces.

Indol


El que las flatulencias huelan mal o no por lo tanto dependen mayormente de la flora bacteriana colónica de cada individuo, sin embargo, la cantidad de gas liberada depende más de la dieta llevada a cabo. De nuevo hay diferencias según el género, en un estudio de 60 hombres y 60 mujeres se vio que mientras las mujeres de media producen unas 7 flatulencias al día, el número asciende hasta 12 en los hombres, eso sí el rango fue de 2-53, dependiendo de la dieta de cada uno.

Lo que nos lleva al último punto a tratar: ¿qué alimentos generan más gas? Es en esta parte donde hay que tener más cuidado, ya que muchos de los alimentos que generan gas son también alimentos saludables que deben consumirse en toda dieta equilibrada. La parte positiva es que no todos los alimentos afectan por igual a todas las personas, un alimento puede generarme gases a mi mientras que a ti no te los genera. Es por eso, que si tienes excesivos gases te conviene llevar a cabo un registro dietético y ver qué alimentos consumes y cuáles son los susceptibles de generarte gases, para que limites su consumo y busques otra alternativa igual de saludable.
Los alimentos más ricos en carbohidratos generan más gas que aquellos proteicos o grasos, pero una comida demasiado grasa puede ser contraproducente también, ya que ralentiza el movimiento peristáltico aumentando la retención de gases. Dentro de los carbohidratos que generan gas tenemos:

Rafinosa, estaquiosa y verbascosa: Son oligosacáridos típicos de las leguminosas, se encuentran en las vacuolas de muchas células vegetales. El problema de estos oligosacáridos es que no pueden ser hidrolizados al carecer el cuerpo humano de la enzima galactosidasa, por lo que pasan al colon donde son fermentados. Como ya he comentado, las leguminosas son las que contienen este tipo de azúcares: alubias, judías, lentejas, garbanzos, etc. Si queremos disminuir la cantidad de estos nutrientes se recomienda un remojo previo a la cocción de unas 12 horas, con un cambio o dos del agua y utilización de nueva agua en la cocción.
Lactosa: También denominado el azúcar de la leche, se necesita la enzima lactasa para su metabolismo, si no es metabolizado pasará al colon donde será fermentado. Las personas intolerantes a la lactosa lo son por carecer de esta enzima. Con la edad es posible que la producción de esta enzima disminuya, por lo que aunque no se sea intolerante a la lactosa sí puede generar problemas de gases. Los alimentos que contienen este azúcar son: quesos, leche, helados y alimentos que en su procesado se utilice lactosa.
Fructosa: Al igual que ocurre con la lactosa, existen personas que son intolerantes a la fructosa, de hecho se está empezando a relacionar ciertas gastropatías con la intolerancia a la fructosa, ya que mucha gente es intolerante sin saberlo. La intolerancia se produce por malabsorción de la misma, producida por un déficit de su transportador intestinal. Es interesante conocer que el consumo de fructosa junto con glucosa facilita la absorción de fructosa, explicándose así por qué personas intolerantes a la fructosa pueden consumir sacarosa (formada por glucosa+fructosa). Los alimentos ricos en fructosa son la miel, los siropes, cebolla, alcachofas, etc.
Sorbitol: El consumo de este azúcar debe ser limitado, consumir más de 20-25 g de este compuesto puede producir flatulencias y actuar como laxante. Existen también personas intolerantes al sorbitol, que al igual que la fructosa carecen del transportador intestinal. Alimentos que contienen sorbitol son los chicles y algunas frutas como melocotones, peras y manzanas.
Almidón: Exceptuando el arroz, el resto de cereales contiene almidón resistente que es fermentado en el colon, generando gas.
Fibra: En este caso es la fibra soluble la que fermenta en el intestino grueso, en el colon. La fibra insoluble transita apenas sin cambios a través del sistema digestivo, generando muy poco gas en comparación con la fibra soluble. Fuentes de fibra soluble son los guisantes, la cebada, las fresas, etc.


A modo de ayuda y esquema dejo escrito una serie de alimentos que moderadamente pueden generar gas y otros que generan mayor cantidad de gas, siempre teniendo en cuenta que cada persona tiene una flora bacteriana y una cantidad de enzimas diferente:

Bebidas que pueden contener carbónico, sorbitol y/o fructosa:
Zumos de frutas
Cerveza
Vino
Refrescos carbonatados

Alimentos que generan moderada cantidad de gas:
Patata
Berenjena
Frutas cítricas
Manzana
Pan, productos de pastelería

Alimentos grandes productores de gas:
Verduras y hortalizas: cebolla, apio, zanahorias, coles de bruselas, broccoli, pepino, coliflor, repollo, puerros, nabos y rábanos.
Legumbres: lentejas, garbanzos, alubias, guisantes, etc.
Frutas: pasas, ciruelas, melocotones, plátanos, peras
Arroz integral, salvado de trigo y avena, galletas saladas


Espero que esta olorosa entrada haya servido para conocer un poco más del interesante mundo de los gases intestinales y que os ayude en vuestra rutina, en vez de se me ha escapado lo siento ya podréis decir solo me queda uno más para llegar a la media diaria.
                                                                                                   


Fuentes

Azpiroz F. Intestinal gas dynamics: mechanisms and clinical relevance. Gut 2005;54:893–5

Bolin TD, Stanton RA. Flatus emission patterns and fibre intake. Euro J Surgery 1999;164(Suppl 582):115–8

Friedman, G. “Diet and the irritable bowel syndrome.” Gastroenterology Clinics of North America 1991 20:313-324

Guarner F. El colon como órgano: hábitat de la flora bacteriana. Nutr Hosp (2002) XVII (Sup. 2) 7-10.

Muñoz-Tamayo R. et al. Human colon: a complex bioreactor. Conceptual modelling for the anaerobic digestion of the functional trophic chain. 11th World Congress Anaerobic Digestion Bio-energy for our Future. 2007. Brisbane, Australia. 6 pages








G DPando

2 comentarios:

  1. Un poco tarde, pero acabo de descubrir tu blog, la calabazas de iniverno y los boniatos son gasiferos a tope. si cuando cocinas usas algas, o hierbas (salvia, laurel, romero, tomillo...) o semillas (cilantro, comino, hinojo...), reduces en gran parte el problema de los gases.

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